Panorama económico hacia 2029: retos y proyecciones
La economía peruana busca consolidar su estabilidad tras años de turbulencia política y desafíos globales. Según el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2026-2029, presentado oficialmente por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) el 28 de agosto de 2025, se proyecta que el Producto Bruto Interno (PBI) crezca, en promedio, un 3,2 % anual entre 2026 y 2029, impulsado por una fuerte inversión minera estimada en US $ 8 600 millones, además del avance de proyectos de infraestructura bajo la modalidad de asociaciones público-privadas (APP).
¿Un horizonte económico sólido? Las apuestas del MEF para 2029
El Ministerio de Economía y Finanzas del Perú (MEF) proyecta que la economía nacional registre un crecimiento sostenido del 3,2 % anual entre 2026 y 2029. Estas proyecciones, presentadas en el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2026–2029, se basan en la estabilidad macroeconómica, la inversión minera, el desarrollo de infraestructura estratégica y la recuperación del consumo privado.
Según el MMM, “el crecimiento estará impulsado por la inversión minera, proyectos de infraestructura estratégica y la recuperación del consumo privado”. Además, se plantea que este avance dependerá de un entorno económico predecible y de políticas públicas que fortalezcan la confianza de inversionistas y consumidores.
Minería, consumo y obra pública: los tres motores que mueven la economía
La economía peruana se proyecta hacia un crecimiento sostenido, y según el Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2026–2029, este avance estará impulsado por tres pilares principales: inversión minera, consumo privado y desarrollo de infraestructura pública.
1. Inversión minera: más de US$ 8 600 millones proyectados
La minería en el Perú se ha convertido en el principal motor de crecimiento económico, con inversiones proyectadas por más de US$ 8 600 millones en nuevos proyectos y ampliaciones de operaciones. Este desarrollo impulsará las exportaciones, generará miles de empleos directos e indirectos y reforzará la competitividad del país en el mercado internacional, consolidando al Perú como uno de los principales proveedores de minerales a nivel global.
2. Consumo privado en recuperación
La recuperación del consumo privado en el Perú se consolida como uno de los principales motores del crecimiento económico en 2024. Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el consumo privado avanzó un 2,8 % anual, tras casi estancarse en 2023 (0,1 %). Este repunte responde a factores estructurales positivos: la mejora en el mercado laboral, con un aumento sostenido del empleo formal (alrededor de 157 mil puestos nuevos al mes en promedio) y un crecimiento real de la masa salarial de 5,2 %, junto con una inflación controlada que devolvió poder adquisitivo a los hogares. A su vez, se observó un aumento de la confianza empresarial y menores tasas de interés activas, lo que reafirma el papel del consumo de las familias como motor clave de la demanda interna y del ciclo virtuoso del crecimiento económico.
3. Infraestructura y obra pública como palanca productiva
El desarrollo de infraestructura estratégica en el Perú particularmente en transporte, energía y conectividad digital mediante Asociaciones Público-Privadas (APP) se perfila como un motor decisivo del crecimiento económico hacia 2029. En 2024, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) destacó un crecimiento histórico del sector infraestructura, con una ejecución de S/ 37 000 millones, lo que representa un avance de más del 20 % y contribuye a reducir brechas que se estiman en más de USD 100 000 millones. Asimismo, ProInversión adjudicó un récord de 16 proyectos en APP y Proyectos en Activos por un total de USD 8 956 millones, beneficiando a más de 10 millones de peruanos. Además, se está promoviendo una ambiciosa cartera de inversiones por USD 70 000 millones para el periodo 2025-2026, que abarca sectores como vías, puertos, electricidad, agua, sanidad, educación, salud, telecomunicaciones y más.
Los riesgos que acechan: ¿podrá mantenerse el crecimiento?
Si bien, las proyecciones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) reflejan cierto optimismo, varios riesgos podrían frenar ese impulso. La inestabilidad política, con frecuentes cambios de gobierno y conflictos sociales, sigue debilitando la confianza de los inversionistas y la percepción de los mercados internacionales. Además, la caída de los precios de los minerales, principal fuente de ingresos fiscales y divisas del país podría afectar seriamente la recaudación y limitar la capacidad del Perú para mantener una política económica sólida. En este contexto, será crucial sostener la disciplina fiscal, contener el déficit público, preservar altos estándares de endeudamiento y reforzar la confianza empresarial para evitar que el crecimiento proyectado quede solamente en una expectativa.
Más allá de las cifras: ¿crecimiento para quién?
Aunque alcanzar un crecimiento del PBI del 3,2 % anual entre 2026 y 2029 es una meta importante para el Perú, el verdadero reto es lograr que este avance económico se traduzca en beneficios reales para la población. Según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), este dinamismo estará impulsado principalmente por una inversión minera de más de USD 8 600 millones, que debería fomentar el empleo, fortalecer el consumo de los hogares y mantenerse en un entorno de estabilidad de precios y condiciones financieras favorables. No obstante, el impacto del crecimiento solo será significativo si contribuye a reducir la pobreza (que aún afecta al 29 % de los peruanos), generar empleo formal de calidad frente a una informalidad laboral cercana al 77 %, y cerrar las brechas en salud, educación e infraestructura, especialmente en regiones fuera de Lima, donde persisten mayores desigualdades.
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